sábado, 30 de julio de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
Pikolin llama a tu puerta
No hay más ciego que el que no quiere ver. Llevo 1 año durmiendo en una cama de mierda a la que tenía mucho cariño por el mismo que le tengo a su antigua dueña y no quería aceptar la realidad, que estaba ahí dispuesta a darme en la cara, espalda, piernas y rabadilla cada vez que se ponía el sol. Así que la semana pasada, harta de dormir de lado para evitar que los muelles se me clavasen hasta en el pelo, me fui a la planta de muebles de El Corte Inglés, ese lugar que además de tener una cafetería de cine con vistas a Callao tiene absolutamente todo lo que yo necesito. Lo amo.

Una dependienta llamada Domi (¿?) se ofreció amablemente a probar conmigo camas, cosa absurda por otra parte. Porque probar una cama un minuto mirando para el techo no te va a dar datos sobre qué se siente en ella 8 horas (si tienes suerte y unos horarios no esclavizantes). También porque una vez llevas probadas cuatro, Domi se impacienta y tu ya no sabes cómo tumbarte. Luego tienes una conversación de cama con la tal Domi que aburrida, también se ha acostado contigo y te cuenta que el colchón en el que estáis es casi viscoelástico pero no del todo. Luego, más aburridas todavía, decidimos investigar el colchón que se había comprado mi querida Helenne Hanff la semana pasada, porque en El Corte Inglés si te vas a gastar dinero te tratan genial y te lo conceden todo. Husmear en las cosas de los demás, también. Agotada, salí de allí con un colchón que se llama UFO, el ovni de los colchones. Espero que me haga volar a otros planetas, porque a mí realmente dormir me da igual.

Decidí después que UFO merecía que yo dejase de dormir con camisetas jiñosas y roídas y me dirigí a un OYSHO, templo de la ropa interior con motivos estúpidos por estampados...en la que también hay algunos básicos atemporales. Pasé de largo la sección Kitty, Snoopy, Puppy Chupi Guay y me llevé un montón de camisones rosas, batas rosas, pantaloncitos rosas y bragas rosas porque me he dado cuenta de que el rosa me relaja y me da sueño. Como mi perro.

Y ahora, lejos de tener mi cama soñada, tengo la que tengo, que también está muy guay. Cuando volví de Marruecos decidí que todas mis sábanas serían blancas como en la canción y como en el Riad en el que dormimos en Marrakech. Mi Señora Madre se ahogaba entre tanta sábana blanca y ventanas en el techo, pero yo disfruté, por primera vez en muchos años, de un sueño reparador.
Por fin, en agosto de 2010, pude volver a dormir como en agosto de 1990, cuando en un hotel de Torremolinos mis padres consiguieron que el director del hotel me dejase dormir en una cuna aunque no cupiese. Una ya tenía sus gustos aunque no tuviese todos los dientes.
Y han sido muchos años de insommnio crónico pero merece la pena comprobar que tiene cura. Se llama dinero y doble ventanal.
Si tuviese que pensar en una CAMA DE CINE dónde los sueños se hagan realidad, me quedo con esta. Soy incapaz de pensar en una referencia cinematográfica. La cama-coche es mejor.

Una dependienta llamada Domi (¿?) se ofreció amablemente a probar conmigo camas, cosa absurda por otra parte. Porque probar una cama un minuto mirando para el techo no te va a dar datos sobre qué se siente en ella 8 horas (si tienes suerte y unos horarios no esclavizantes). También porque una vez llevas probadas cuatro, Domi se impacienta y tu ya no sabes cómo tumbarte. Luego tienes una conversación de cama con la tal Domi que aburrida, también se ha acostado contigo y te cuenta que el colchón en el que estáis es casi viscoelástico pero no del todo. Luego, más aburridas todavía, decidimos investigar el colchón que se había comprado mi querida Helenne Hanff la semana pasada, porque en El Corte Inglés si te vas a gastar dinero te tratan genial y te lo conceden todo. Husmear en las cosas de los demás, también. Agotada, salí de allí con un colchón que se llama UFO, el ovni de los colchones. Espero que me haga volar a otros planetas, porque a mí realmente dormir me da igual.

Decidí después que UFO merecía que yo dejase de dormir con camisetas jiñosas y roídas y me dirigí a un OYSHO, templo de la ropa interior con motivos estúpidos por estampados...en la que también hay algunos básicos atemporales. Pasé de largo la sección Kitty, Snoopy, Puppy Chupi Guay y me llevé un montón de camisones rosas, batas rosas, pantaloncitos rosas y bragas rosas porque me he dado cuenta de que el rosa me relaja y me da sueño. Como mi perro.

Y ahora, lejos de tener mi cama soñada, tengo la que tengo, que también está muy guay. Cuando volví de Marruecos decidí que todas mis sábanas serían blancas como en la canción y como en el Riad en el que dormimos en Marrakech. Mi Señora Madre se ahogaba entre tanta sábana blanca y ventanas en el techo, pero yo disfruté, por primera vez en muchos años, de un sueño reparador.
Por fin, en agosto de 2010, pude volver a dormir como en agosto de 1990, cuando en un hotel de Torremolinos mis padres consiguieron que el director del hotel me dejase dormir en una cuna aunque no cupiese. Una ya tenía sus gustos aunque no tuviese todos los dientes.
Y han sido muchos años de insommnio crónico pero merece la pena comprobar que tiene cura. Se llama dinero y doble ventanal.
Si tuviese que pensar en una CAMA DE CINE dónde los sueños se hagan realidad, me quedo con esta. Soy incapaz de pensar en una referencia cinematográfica. La cama-coche es mejor.
lunes, 9 de mayo de 2011
Diversificación
Juraría que me estoy volviendo loca...o tengo un virus en el ordenador.
El otro día encontré esto en mi pagina de inicio. Y yo no lo busqué. En cualquier caso, me gustó. También a veces mi ratón va a dónde quiere. La revolución de las máquinas igual no está tan lejos.
http://pormispatas.blogspot.com/
Mientras, yo pierdo el tiempo obsesionada con kimonos y prendas ligeras con las que enfrentarme al verano, estación poco elegante.
El otro día encontré esto en mi pagina de inicio. Y yo no lo busqué. En cualquier caso, me gustó. También a veces mi ratón va a dónde quiere. La revolución de las máquinas igual no está tan lejos.
http://pormispatas.blogspot.com/
Mientras, yo pierdo el tiempo obsesionada con kimonos y prendas ligeras con las que enfrentarme al verano, estación poco elegante.
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sábado, 16 de abril de 2011
Vivir en una portada
La elegida es la del Elle polaco en su recién salido a la palestra, número de mayo. Inspirada en el mismísimo Frigo Pie.

¿A que apetece?

¿A que apetece?
viernes, 1 de abril de 2011
Inauguración del look primavera
Bailarinas y chupa de cuero se avecinan como el uniforme primaveral de este mes de abril, que hoy empieza con un sol que hace que las penas, ya ni siquiera lo sean. Ese es el poder del olor a crema de playa (aunque ni siquiera ésta te guste), del sopor de los treinta y pico grados y de lo a gusto que se vive en el Caribe aunque todo vaya fatal. Muy a favor del cambio climático si eso va a hacer que yo viva siempre en primavera. Radiactiva, si. Pero primavera.

Así que hoy he estrenado unas bailarinas de ante de H&M y he cogido la correa del perro con la mano derecha y me he dado cuenta de que esos son los dos únicos accesorios que voy a necesitar hasta que llegue el verano. Luego me he puesto la cazadora de cuero que mi hermana me trajo de Argentina, país de la buena piel, porque Malasaña va de muy moderna y muy todo pero no se si están preparados para la desnudez integral.
Una variante virtual que me acabo de hacer es esta.

Bailarinas de leopardo de Zara...y,

Cazadora de los indios Navajos de Topshop.
Como las azafatas de Iberia yo creo mucho en los uniformes, ya que si una cosa funciona, ¿para qué la vas a cambiar? Así que ésta es la versión Reserva Forestal de mis bailarinas negras y mi cazadora de cuero negra de toda la vida.
BONUS TRACK
También es perfecto para bailar como Sylvie, aunque ella lleve taconcitos.
¡Feliz viernes y twist!

Así que hoy he estrenado unas bailarinas de ante de H&M y he cogido la correa del perro con la mano derecha y me he dado cuenta de que esos son los dos únicos accesorios que voy a necesitar hasta que llegue el verano. Luego me he puesto la cazadora de cuero que mi hermana me trajo de Argentina, país de la buena piel, porque Malasaña va de muy moderna y muy todo pero no se si están preparados para la desnudez integral.
Una variante virtual que me acabo de hacer es esta.

Bailarinas de leopardo de Zara...y,

Cazadora de los indios Navajos de Topshop.
Como las azafatas de Iberia yo creo mucho en los uniformes, ya que si una cosa funciona, ¿para qué la vas a cambiar? Así que ésta es la versión Reserva Forestal de mis bailarinas negras y mi cazadora de cuero negra de toda la vida.
BONUS TRACK
También es perfecto para bailar como Sylvie, aunque ella lleve taconcitos.
¡Feliz viernes y twist!
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lunes, 28 de marzo de 2011
Objetivos en la vida
Desde hoy ningún lunes volverá a ser igual. Recibir la semana con un masaje de chocolate en las carnes y un masaje de piedras de algún sitio exótico en la, en ese momento, muy relajada cara, convierte el resto de mis lunes en infiernos que me hacen preguntarme cómo sigo viva.

Por suerte me había comido una chocolatina antes, porque si que es verdad que te dan unas ganas locas de lamerte el brazo en público y claro, tampoco es plan. Aún así, mi masajeadora oficial me ha comentado que había visto algún hombro con lametones.
En fin, mientras se me caía la baba pensé que mi nuevo objetivo en la vida era vivir esa experiencia cuando me diese la REAL gana. Es decir, tengo varias opciones: ser rica, tener mucho dinero y que mis arcas rebosen de monedas de oro. Y que cada sábado por la mañana, tras una cervecita de más, cuando entra la luz por mi ventana, en lugar de ser un molesto rayo de sol que se me ha colado por el antifaz, se trate de una vela portada por un indio que viene a masajearme los pies, seguido de un enano cargado de fanta naranja y hamburguesas con queso cheddar recién hechas. Después, un asiático que habla en un idioma que no entiendo traerá mi tarta favorita de postre, para que me la tome después de mi digitopuntura facial.

Y así tanto los sábados de resaca como los lunes del terror serán días maravillosos, y mi vida,con ellos, una dulce travesía.
Y yo, que siempre he querido ser miles de cosas, hoy sólo quiero ser ella. Ayuda, por favor.

Por suerte me había comido una chocolatina antes, porque si que es verdad que te dan unas ganas locas de lamerte el brazo en público y claro, tampoco es plan. Aún así, mi masajeadora oficial me ha comentado que había visto algún hombro con lametones.
En fin, mientras se me caía la baba pensé que mi nuevo objetivo en la vida era vivir esa experiencia cuando me diese la REAL gana. Es decir, tengo varias opciones: ser rica, tener mucho dinero y que mis arcas rebosen de monedas de oro. Y que cada sábado por la mañana, tras una cervecita de más, cuando entra la luz por mi ventana, en lugar de ser un molesto rayo de sol que se me ha colado por el antifaz, se trate de una vela portada por un indio que viene a masajearme los pies, seguido de un enano cargado de fanta naranja y hamburguesas con queso cheddar recién hechas. Después, un asiático que habla en un idioma que no entiendo traerá mi tarta favorita de postre, para que me la tome después de mi digitopuntura facial.

Y así tanto los sábados de resaca como los lunes del terror serán días maravillosos, y mi vida,con ellos, una dulce travesía.
Y yo, que siempre he querido ser miles de cosas, hoy sólo quiero ser ella. Ayuda, por favor.
jueves, 24 de marzo de 2011
There´s no job for us my friend
Reflexiones baratas para un jueves cualquiera.
En los años de la Tatcher, de la Inglaterra más deprimida, de las calles llenas de punks, de gente fea que a mí me parece muy guapa y de que puto frío hace en la calle tanto si soy un mendigo como si no, la gente lo tenía claro. La vida era una puta mierda, porque sin dinero, la vida es una mierda.

Y sobre todo, sin esperanzas de conseguirlo, la vida se convierte en un infierno terrenal. En pura supervivencia animal para la que hace tiempo que no estamos diseñados. Somos seres humanos con demasiadas cosas en casa para limitarnos a buscar comida tres veces al día. Si además nos habían vendido que lo íbamos a tener, la decepción es más grande.
En nuestro país, ahora que está pasando eso mismo, que somos una juventud sin futuro y que todo es una mierda, da igual. Y no sólo da igual, sino que aparentamos que no pasa nada. El orgullo nacional nos puede, o algo. Y yo, como diría la mismísima Carrie Bradshaw, no puedo dejar de preguntarme…¿PERO QUÉ HOSTIAS NOS PASA?
Deberíamos estar en la calle, rompiendo contenedores, robándole a los ejecutivos de la calle Génova, entrando en los bancos con pancartas corrosivas y diciéndole al jefe que VAYA MORRO TENÉIS, JODER. Eso, por lo menos. Aunque lo cierto es que eso no serviría de nada. Y ahora me voy a poner muy americana. El sueño americano será una mentira cochina pero al menos es algo en lo que creer. Pensar que si lo quieres lo tendrás, al menos es mejor que la desidia como bandera.
Volviendo a las crisis nuestras…¿alguien realmente me quiere hacer creer que la crisis es igual para todos? Sabiendo que lo primero que se recorta de una empresa nacional que hace dinero a espuertas con nuestro ocio televisivo son los BOCADILLOS, qué podemos esperar de quiénes la dirigen, que viajan a Liverpool cada fin de semana para ver al Madrid hacer el gallito machito en la pérfida Albion. Y a mí todo eso me parece muy bien, que cada uno tiene que disfrutar de lo que tiene, pero ¿EN SERIO????
No, no es en serio, es MUY EN SERIO. La crisis ha venido para demostrar que lo que hacían 6 lo pueden hacer 3 y claro, igual ya no hay crisis, pero para qué quiero a 3 más. No nos podemos olvidar de que las empresas, son personas. Los países, son personas. Todos estamos conectados. La física cuántica me avala. Y mientras, en Madrid no paran de abrirse bares, de escribirse artículos sobre los años nada, la generación post Windsor, y Belén Esteban, una señora que como siga exponiendo su pubertad emocional en la tele va a convertir a todas las viejas del país en adolescentes que no podrán controlar sus emociones en público. También se ha creado un nuevo concepto de chica guapa que es graciosa mientras enseña las tetas, generando un nuevo machismo del siglo que viene insoportable, deleznable, denunciable por sus ínfulas de querer ser otra cosa. Y así, mientras la vida pasa, en Madrid los miércoles se convierten en sábados y los juércoles en domingos y la vida en una evasión eterna, que por otra parte, es muy de entender. Sobre todo porque todos esos vicios los suele pagar la generación anterior, que quiere lo mejor para sus hijos y que ha sido tan consentidora que nos ha hecho a todos unos lameculos subnormales. No tienen ellos la culpa, la tiene la otra, la anterior, la que se lo hizo pasar tan mal a ellos, con tanta hambre y tanta guerra de los cojones.
Mientras, mi barrio cada vez está más lleno de emigrantes que han venido aquí a ver qué pasa y se han dado cuenta de que aquí no pasa nada, pero que ya que están, para qué se van a volver. Para malvivir allí me quedo aquí malviviendo haciendo turismo y los trabajos que estos idiotas no quieren.

Y volviendo a la tele y a Inglaterra, se ve que en la nuestra, pasa lo mismo que en la calle. Los ingleses tienen esa cosa en el ADN que les hace reírse de sí mismos de una manera especial, lanzándose a la queja directa sin complejos. The Young Ones, por ejemplo, define muy bien lo anterior. Los Monty Python se meaban en todo el mundo y series como The Inbetweeners, más actual, o la mismísima This is England ´86, o si me apuras, el maravilloso dramón de Downton Abbey se caga un poco en la madre de todos los pescados de una manera sutil, cínica, inteligentísima. Reírse de uno mismo bien, no lo digo yo, lo dicen otros, es el mayor indicio de inteligencia.
Aquí, por lo que tengo entendido (he de dejar claro que vivo en una realidad paralela donde no existen nada más que las nubes, que es lo que a mí me interesa) triunfan barcos con tíos en pelotas, internados con gente que aparece y desaparece de la nada, series que hablan de un pasado que aburre a sus propios muertos, películas que no le interesan ni a sus directores y que es INCREÍBLE que se gaste dinero en hacerlas y señores que gritan y lloran sus penurias en público convirtiendo en mediocre todo lo que tocan. Son, los masamedia patrios.
Y aunque las crisis son muy buenas y yo estoy muy a favor, no hay huevos para hacer cosas que se rían de lo mal que está todo y que además hagan reír a los que las ven (hubo una, la reponen en Neox cada día a las 00.00, mi única conexión con el antimundo real)…y o bien no hay huevos o no hay talento. Una de dos. Ojo, o no hay ganas…Y luego están los periódicos, complacientes con reportajes de pre-parados, y gente que lo lee y no sabe de qué va. Hay quien vive todavía más desconectado que yo. Y la plana mayor de la gente que maneja los hilos de ésta, nuestra península, que sinceramente no creo que sea a mí sola a la que le dan tanta PEREZA. Y también está la gente genial, que nunca es la que tiene el poder, y también la esclavitud, que nunca se abolió y nadie dijo nada. Y a mí me gustaría tener una maquinita del tiempo (la construyo en mis ratos libres porque yo a donde me quiero ir es al XIX, y pronto) y ver qué va a pasar dentro de 20 años. Me muero de la curiosidad de saber quién va a mantener a los hijos que no tendré y la casa que no podré comprar.
La Señorita Indiscreta, hoy, cabreada consigo misma y pensando sin parar en que llegue mañana. Que por fin será viernes.
En los años de la Tatcher, de la Inglaterra más deprimida, de las calles llenas de punks, de gente fea que a mí me parece muy guapa y de que puto frío hace en la calle tanto si soy un mendigo como si no, la gente lo tenía claro. La vida era una puta mierda, porque sin dinero, la vida es una mierda.

Y sobre todo, sin esperanzas de conseguirlo, la vida se convierte en un infierno terrenal. En pura supervivencia animal para la que hace tiempo que no estamos diseñados. Somos seres humanos con demasiadas cosas en casa para limitarnos a buscar comida tres veces al día. Si además nos habían vendido que lo íbamos a tener, la decepción es más grande.
En nuestro país, ahora que está pasando eso mismo, que somos una juventud sin futuro y que todo es una mierda, da igual. Y no sólo da igual, sino que aparentamos que no pasa nada. El orgullo nacional nos puede, o algo. Y yo, como diría la mismísima Carrie Bradshaw, no puedo dejar de preguntarme…¿PERO QUÉ HOSTIAS NOS PASA?
Deberíamos estar en la calle, rompiendo contenedores, robándole a los ejecutivos de la calle Génova, entrando en los bancos con pancartas corrosivas y diciéndole al jefe que VAYA MORRO TENÉIS, JODER. Eso, por lo menos. Aunque lo cierto es que eso no serviría de nada. Y ahora me voy a poner muy americana. El sueño americano será una mentira cochina pero al menos es algo en lo que creer. Pensar que si lo quieres lo tendrás, al menos es mejor que la desidia como bandera.
Volviendo a las crisis nuestras…¿alguien realmente me quiere hacer creer que la crisis es igual para todos? Sabiendo que lo primero que se recorta de una empresa nacional que hace dinero a espuertas con nuestro ocio televisivo son los BOCADILLOS, qué podemos esperar de quiénes la dirigen, que viajan a Liverpool cada fin de semana para ver al Madrid hacer el gallito machito en la pérfida Albion. Y a mí todo eso me parece muy bien, que cada uno tiene que disfrutar de lo que tiene, pero ¿EN SERIO????
No, no es en serio, es MUY EN SERIO. La crisis ha venido para demostrar que lo que hacían 6 lo pueden hacer 3 y claro, igual ya no hay crisis, pero para qué quiero a 3 más. No nos podemos olvidar de que las empresas, son personas. Los países, son personas. Todos estamos conectados. La física cuántica me avala. Y mientras, en Madrid no paran de abrirse bares, de escribirse artículos sobre los años nada, la generación post Windsor, y Belén Esteban, una señora que como siga exponiendo su pubertad emocional en la tele va a convertir a todas las viejas del país en adolescentes que no podrán controlar sus emociones en público. También se ha creado un nuevo concepto de chica guapa que es graciosa mientras enseña las tetas, generando un nuevo machismo del siglo que viene insoportable, deleznable, denunciable por sus ínfulas de querer ser otra cosa. Y así, mientras la vida pasa, en Madrid los miércoles se convierten en sábados y los juércoles en domingos y la vida en una evasión eterna, que por otra parte, es muy de entender. Sobre todo porque todos esos vicios los suele pagar la generación anterior, que quiere lo mejor para sus hijos y que ha sido tan consentidora que nos ha hecho a todos unos lameculos subnormales. No tienen ellos la culpa, la tiene la otra, la anterior, la que se lo hizo pasar tan mal a ellos, con tanta hambre y tanta guerra de los cojones.
Mientras, mi barrio cada vez está más lleno de emigrantes que han venido aquí a ver qué pasa y se han dado cuenta de que aquí no pasa nada, pero que ya que están, para qué se van a volver. Para malvivir allí me quedo aquí malviviendo haciendo turismo y los trabajos que estos idiotas no quieren.

Y volviendo a la tele y a Inglaterra, se ve que en la nuestra, pasa lo mismo que en la calle. Los ingleses tienen esa cosa en el ADN que les hace reírse de sí mismos de una manera especial, lanzándose a la queja directa sin complejos. The Young Ones, por ejemplo, define muy bien lo anterior. Los Monty Python se meaban en todo el mundo y series como The Inbetweeners, más actual, o la mismísima This is England ´86, o si me apuras, el maravilloso dramón de Downton Abbey se caga un poco en la madre de todos los pescados de una manera sutil, cínica, inteligentísima. Reírse de uno mismo bien, no lo digo yo, lo dicen otros, es el mayor indicio de inteligencia.
Aquí, por lo que tengo entendido (he de dejar claro que vivo en una realidad paralela donde no existen nada más que las nubes, que es lo que a mí me interesa) triunfan barcos con tíos en pelotas, internados con gente que aparece y desaparece de la nada, series que hablan de un pasado que aburre a sus propios muertos, películas que no le interesan ni a sus directores y que es INCREÍBLE que se gaste dinero en hacerlas y señores que gritan y lloran sus penurias en público convirtiendo en mediocre todo lo que tocan. Son, los masamedia patrios.
Y aunque las crisis son muy buenas y yo estoy muy a favor, no hay huevos para hacer cosas que se rían de lo mal que está todo y que además hagan reír a los que las ven (hubo una, la reponen en Neox cada día a las 00.00, mi única conexión con el antimundo real)…y o bien no hay huevos o no hay talento. Una de dos. Ojo, o no hay ganas…Y luego están los periódicos, complacientes con reportajes de pre-parados, y gente que lo lee y no sabe de qué va. Hay quien vive todavía más desconectado que yo. Y la plana mayor de la gente que maneja los hilos de ésta, nuestra península, que sinceramente no creo que sea a mí sola a la que le dan tanta PEREZA. Y también está la gente genial, que nunca es la que tiene el poder, y también la esclavitud, que nunca se abolió y nadie dijo nada. Y a mí me gustaría tener una maquinita del tiempo (la construyo en mis ratos libres porque yo a donde me quiero ir es al XIX, y pronto) y ver qué va a pasar dentro de 20 años. Me muero de la curiosidad de saber quién va a mantener a los hijos que no tendré y la casa que no podré comprar.
La Señorita Indiscreta, hoy, cabreada consigo misma y pensando sin parar en que llegue mañana. Que por fin será viernes.
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